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domingo, 22 de junio de 2014

Día 10 y 11 - La feria de las colectividades

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"Hay que matar al que inventó la feria de las colectividades", decía una letra de Murió de Asco, una banda rosarina que dejaba bien expresado ese sentimiento que nace en las carpas invadidas por gente, banderitas de todos los países y olor a comida. Bueno, un mundial no está muy lejos de ser eso, pero con fútbol en el medio. He aquí el repaso de lo que vivimos en los últimos dos días.



La jornada del viernes 20 nos encontró dispidiéndonos de Capão da Canoa, el pequeño y frío lugar que nos albergó durante 4 días. La cantidad de horas que perdíamos yendo y viniendo (en el medio conocimos el Maracaná), nos hizo reflexionar, para finalmente matar el cododrilo de la billetera y buscar algo en el centro en Porto Alegre. Tarea difícil si las hay, porque a esta altura de la Copa, la capacidad hotelera está al límite y lo poco que se consigue es bastante caro. Sin embargo, nuestro contacto brasileño, Leonardo, se puso el equipo al hombro y nos consiguió un hotel.

Ese mismo día nos instalamos en el Gasómetro, donde funciona el Centro de Mídia, para trabajar como el CEO la profesión manda. Ahí mismo, mientras escribíamos un par de notas, mirábamos los partidos y aprovechábamos para ponernos al día (en Capão no teníamos conexión ni TV), nos dimos cuenta de que no sólo nosotros formamos parte del periodimo lumpen, ese que se arregla con muy poco y aprovecha los recursos al máximo. 

Muy cerca nuestro, a pocas sillas de distancia, unos periodistas ecuatorianos transmitían el encuentro de su Selección ante Honduras. Desde Porto Alegre y por TV, sí. Aunque aclarando siempre que se encontraban en Curitiba, donde se jugaba ese partido del Grupo E. ¡Capos!

Lejos de parecernos una barbaridad (es una práctica bastante habitual la de no estar en el lugar de los hechos), haber visto eso nos hizo sentir identificados. Nosotros somos un medio independiente, elegimos dónde y cómo ver los partidos. Ya vimos uno en la cancha (y vendrán, al menos, tres más), pero muchos otros lo vimos en el Fan Fest, en el centro de prensa, en un bar, en la calle o en una habitación de hotel. No tener la exigencia de un jefe o una empresa detrás, nos permite disfrutar y comunicar el Mundial de la manera que creamos más conveniente en el momento. No al punto de decir que estamos en otra ciudad (?), pero si haciéndonos cargo de que somos parte de ese periodimo alternativo, menos formal, más cercano a la remera que al saco y corbata, el que no es acreditado por la FIFA. La resaca de la prensa, bah.

Y si hablamos de resaca, tenemos que hablar de lo que pasó la noche del 20, aunque nos acordemos poco. Por primera vez en nuestro viaje, conocimos la nocturnidad a fondo. Y Porto Alegre, en ese sentido, nos sorprendió gratamente. Acá la joda arranca temprano, pero se extiende bastante más de lo que habíamos visto más al norte. La recorrida de bares nos llevó a conocer lugares increíbles y situaciones insólitas. Para que se den una idea, pudimos comprar cervezas en un kiosco y tomarlas en un bar (que parecía más una prisión que otra cosa). Tudo legal (?).


A Di María no lo querían

A la mañana siguiente, ya sábado 11, levantarse se hizo muy difícil. Teníamos el bombo de Tula (el que se levanta las medias no, el otro) golpeándonos la cabeza. ¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! y así durante un par de horas. Recién la cosa de calmó para el segundo tiempo de Argentina, cuando un par de ataques iraníes nos hicieron reaccionar. Argentina no le podía ganar a Irán. Y lo que es peor...¡podía perder!

En el fan fest de Porto Alegre, los argentinos que viven acá y los que llegaron para el partido del próximo miércoles ante Nigeria (calculan que habrá, en total, unos 80 mil argentos) se hicieron notar, copando todo de celeste y blanco, con las típicas arlequeadas del gorrito, la cara pintada y las camisetas de Messi, el Kun o el Pipita, pero también con una banda (Hinchadas Unidas Argentinas style), que se paró adelante del todo y le metió música al aliento, incluso en simultáneo con lo que llegaba, via parlantes, desde Belo Horizonte.


¡Arlequina, Arlequina!

Antes, durante y después del partido conocimos a mucha gente, sobre todo del interior del país, que se vino a Brasil a seguir el camino de la Selección. Así, por ejemplo, dimos con un cordobés que estaba vendiendo el clásico gorro, bandera y vincha, esperando un triunfo argentino, porque de eso dependía su presupuesto para quedarse unos días más. Imagínense cómo gritó el gol de Messi sobre el final.


Esa sí que no le sale a Ronaldo

Ya de nuevo en el hotel acondicionado como nuestro propio centro de prensa, vimos el empate entre Alemania y Ghana, comiendo algo, para homenajear al pobre Ronaldo, quien fue alcanzado por Klose en la tabla histórica de los goleadores.

Después llegó el turno de Nigeria - Bosnia, pero ese match ya lo vimos en un asado hecho por unos amigos gaúchos que viven en comunidad. ¿La carne? La comen bien roja y con mucha sal. Muy rica de todos modos. Suficiente para dejar contentos a brasileños, argentinos, uruguayos y hasta un colombiano de Medellín, que tenía ticket para Corea - Argelia, como nosotros, pero no tenía ninguna intención de verlo.


¡Tóquense una de los Redondos, caretas!

Ya con la noche más pronunciada, encaramos con ese grupo hacia un bar llamado London, donde tocaba Tribo Brasil, una banda que hizo las delicias de los presentes con un repetorio nacional típico, que incluyó temas de Vinícius de Moraes, Jorge Ben y otros artistas regionales.

La música, por supuesto, sacó a bailar a casi todo el mundo (nosotros solemos ser los más reacios a la hora de danzar). A los brasileños, argentinos y uruguayos, se sumaron yanquis, canadienses y las figuras de la noche, los coreanos. Tres, para ser más especificos. Un bailarín que nos hacía acordar mucho al chino de Todos Por 2 Pesos, otro que estaba lookeado como Neymar; y un tercer coreano enano, que rápidamente se convirtió en la mascota del lugar.

Y ahí, en esa reunión falopa de la ONU, entre escabio, música y pronósticos sobre los partidos en diferentes idiomas, cada uno hizo patria a su manera. Nosotros les enseñamos a cantar "La Concha de Tu Madre All Boys" a todos los que estaban en el bar, mientras que el colombiano intentaba, en vano, revenderle la entrada a los coreanos.

Pero no todo está perdido, amigo cafetero. Si querés hacer dinero fácil, necesitamos un sicario. Hay que matar al que inventó la feria de las colectividades.
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6 comentarios:

  1. Terrible dolor de huevos ese partido... Espero que se maten en el partido, que salga 5 a 5 o que Corea del Norte tire un misil a los surcoreanos como para justificar (?)

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  2. Hoy veia en el diario unas fotos de Anto (de Messi) haciendo la cola para ingresar al estadio como cualquier hija de cristiano (?) Yo creo que si en el partido de Argentina que tienen entradas, le sacan unas palabras a esta morocha, yo particularmente los subo a mi podio de héroes

    Yo creo que si en el partido de Ar

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  3. Corea-Argelia terminó siendo un partidazo. Que suerte la de ustedes, putitos.

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  4. que buena crónica! ...putitos (?)

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  5. Que envidia putitos, hasta han tenido la suerte que los bodrios que podrían haber visto han sido partidazos. No me importa que hablen, con que le saquen una foto al orto impresionante que tiene Anto yo ya estoy completamente hecho.

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  6. Que buena crónica, la verdad es que me entretienen mucho más ustedes con su lumpenismo , precariedad y subdesarrollo periodístico que ver en todos los canales las mismas notas pelotudas a un grupo de 5 argentinos vergas que están en Brasil y a todos les preguntan lo mismo, todos contestan lo mismo saltando y gritando todos juntos con gorritos arlequina, y en especial a los que fueron de ratas en una casilla rodante, a dedo o algo así y son tratados como si fueran veteranos de guerra que vuelven luego de 20 años en combate, y son todos una manga de putos y ojetudos que se pasan más de un mes de joda y relatan su viaje como si fuera un sacrificio.
    Basta de pelotudos emocionados cantando el himno con el ooooooo ese de mierda inventado por los chetos de los Pumas (que pierden más que españa) y mientras lloran emocionados, filman todo, incluyéndose a ellos con lágrimas en los ojos.
    Muy bien la Baldosa cubriendo el Mundial y contando la parte graciosa y entretenida , y espero que esto termine ya, así volvemos a la vieja usanza con posteos más domésticos y terrenales.

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