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lunes, 5 de mayo de 2014

Baldoseros: Tino Lettieri, el arquero del pajarraco (1986)

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Adentrándonos un poco en aquella gran deformación que fue la Selección Nacional de Canadá que participó de México ´86, encontramos la historia del arquero Tino Lettieri quien, precisamente, aprovechó los beneficios de ser un jugador mundialista para abrazar su verdadera vocación…  

Sin parentesco alguno con Gabriel (aquel baldosero de Huracán), su verdadero nombre es Martino dejá de hacer mierda al Barcelona Lettieri y nació en Bari, Italia, el 22 de septiembre de 1957. Aunque tano de nacimiento, se crió en Canadá, donde se terminó de hornear como persona y comenzó a tomarle el gustito a estar debajo de los tres palos. Típico producto de mundo, durante su adolescencia abandonó su patria por adopción para irse a los Estados Unidos e intentar probar suerte con el fútbol.  

Minnesota Kicks de la difunta North American Soccer League fue su hogar entre 1977 y 1981; después regresó a Canadá para jugar un año en Vancouver Whitecaps (1982/1983) y en 1984 se unió a los Minnesota Strikers, para luego retirarse del Fútbol Como Dios Manda, ese mismo año, defendiendo los colores de Canadá en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. 

Como se ve que le gustaba probar con diferentes sabores, el bueno de Tino también fue el portero de los equipos de Indoor Soccer de todas aquellas instituciones y, es más, continuó haciéndolo una vez alejado de las canchas de once. Y fue ahí, curiosamente, cuando le llegó la chance de ir a una Copa del Mundo. 

 En el último semestre de 1985 y tras dejar en el camino a Haití y a Guatemala por la Primera Ronda de las Eliminatorias de la CONCACAF, el técnico de aquella selección de Canadá, Tony Waiters, le propuso a Lettieri ocupar el lugar de Paul Dolan -quién apenas contaba con 18 años- en vistas a la difícil Ronda Final ante Honduras y Costa Rica por una plaza en el Mundial. 

 El carismático arquero no solo aceptó, sino que también llevó consigo a su pajarraco de peluche, símbolo fetiche que, una vez conseguida la inédita clasificación, acompañaría a Canadá hasta el Estadio Sergio León Chávez de Irapuato.

   

Una vez en tierras aztecas, Lettieri también llamó la atención, pero esta vez por ser el último jugador en posar su humanidad sobre México, ya que no participó de la puesta a punto de su Selección porque tenía que jugar algunos partidos de Indoor Soccer y recién apareció por la concentración dos días antes del debut, sin (?). 

Por esta razón, su técnico puso al joven Paul Dolan en el primer partido contra Francia y de paso también lo atendió: “Lettieri no se encuentra en la condición física idónea para jugar partidos al aire libre, por que únicamente ha disputado encuentros de fútbol sala”. Todo muy serio… 

Pero claro, la pobre reacción de Paul Dolan en el centro que derivó en el gol de Jean Pierre Papin pero, por sobre todo, un pajarraco que le tiraron a aquel arquero y que detuvo el encuentro por algunos minutos fueron demasiadas señales como para hacer caso omiso: Tino Lettieri tenía más pasta para defender el arco de Canadá…

   

Poco amparado por un rejunte de voluntades que apenas lo ayudaron, el pobre de Lettieri se comió dos aceitunas ante Hungría y luego repitió la fainá faena en la despedida ante la Unión Soviética. A Canadá, se lo morfaron sin siquiera poner la mesa… 

Siendo considerado como el punto fuerte de su equipo y también como uno de los mejores arqueros del Mundial, este precursor de Tony Meola aprovechó sus cinco minutos de fama para transformarse en el rey ¿De los penales? ¿De los centros? ¿De los mano a mano? 

No, para transformarse en el rey de la pizza, ya que a los pocos meses y sin haber cumplido 30 años desestimó varias ofertas, abandonó el fútbol y consiguió una serie de créditos que le permitieron abrir “Tino´s Café Pizzeria”.

 

Habiendo ganado varios premios de gastronomía y ubicada en un punto neurálgico de Shorewood, Minnesota, el local se destaca por un punto fundamental: los domingos y los lunes se puede comprar dos grandes de muzza por 25 dólares y hasta hay galletitas gratis. Y, es más, entre porción y porción te podés cruzar con el propio Tino, a quién se le puede consultar, sin ningún tipo de pudores, por qué no invita a manyar a alguno de los muertos de hambre que jugaron el Mundial con él…  

Bonus Track: siempre es buen momento para darse una panzada con “El Tiro Libre Despejado Por Una Barrera Propia”; el máximo hito histórico en una Copa del Mundo de aquel menjurje de solteros contra casados, llamados Selección de Canadá. Bon appetit…

 
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1 comentarios:

  1. Que lo pario, esa barrera propia canadiense y el negro de Zaire que despeja el tiro libre empatan y definen por penales la jugada mas bizarra de la historia de los mundiales, lejos

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