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martes, 15 de abril de 2014

Estadios III: Beira-Rio

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En Porto Alegre nos daremos el lujo de mirar en vivo cuatro partidos mundialistas en el estadio "Gigante Beira Río", así que por respeto, hasta que nos conozcamos personalmente, lo llamaremos por su nombre: José Pinheiro Borda.

Evolución del predio
Hasta ahora, en las reseñas de los estadios nos deteníamos en la obra de los arquitectos o ingenieros responsables, destacando alguna particularidad de su vida. Pero la historia del Gigante (basta de farsa Pinheiro, yo soy El Cabeza) es tan particular y hermosa que merece ser reseñada por encima de cualquier individualidad.

Corría el año 1956 y el Sport Clube Internacional de Porto Alegre jugaba sus partidos en el Estadio dos Eucaliptos pero el (en ese entonces) Concejal Ephraim Pinheiro Cabral (Presidente de Inter en varias oportunidades) veía que la cancha estaba quedando chica para la cantidad de gente que seguía al club, entonces elevó una carta a la Cámara de Porto Alegre con un proyecto de construcción del nuevo estadio del Inter en unos terrenos cercanos al Río Guaiba. Para eso precisaba que el Estado le donara esos terrenos, cosa que no generó ninguna objeción, ya que esos terrenos estaban dentro del río (!). Así es, Pinheiro Cabral pidió un poco de agua(?) para hacer un estadio De que barrio sos Acuaman, de que barrios sos y, luego de que se cagaran todos de risa, le dijeron que sí.

El proyecto por ser tan imposible permaneció en la teoría y en las carcajadas de los gremistas hasta un día de 1960 en el que el Ingeniero Ruy Tedesco se encontró con el Estadio dos Eucaliptos (sede de dos partidos en el Mundial de 1950) totalmente desbordado, con miles de hinchas afuera sin poder entrar y pidiendo un prócer pal vino. En vez de lincharlos por semejante invasión a la privacidad (?), el ingeniero se reunió con el entonces Presidente del club, Pinheiro Cabral y en un ratito decidieron crear una Comisión de Obras y designar al portugués y fanático de Inter, José Pinheiro Borda como capo de esa comisión.

Pinheiro Borda, Ruy Tedesco, un falso Gardel(?)
El hombre se compenetró 100% con el proyecto y lo primero que hizo fue acelerar la gestión para rellenar el pedazo de río que iba a albergar al estadio, así que confirmado el aporte estatal, llegó el día en que miles de hinchas del Municipal (?) Internacional llegaron de todas partes de Río Grande del Sur hasta la ribera del Río Guaiba para alentar a una draga (!) del Ministerio de Obras Públicas, que tenía la tarea de rellenar las 13 hectáreas de agua que el estado le había donado al club.

En el año 1962, Pinheiro Borda descubre la piedra fundamental de una obra que no iba a parar hasta quedar terminada, a esa altura Ruy Tedesco estaba casi abandonando la dirección de su constructora (que en definitiva era la que estaba haciendo el estadio) y todos los torcedores trataban de aportar lo suyo, desde ladrillos,cemento o hierro, hasta ir a la obra a alentar a los albañiles (!). La participación de los hinchas fue muy importante. Uno de esos hinchas fue un niño al que mas tarde el mundo del fútbol conocería  con el nombre de Paulo Roberto Falcao.
La draga rellenó el predio y metió 40mil de visitante
Pinheiro Borda seguía persiguiendo cualquier tipo de colaboración y ordenó que se construyera la tribuna que daba la espalda al río, para que la gente viera que el Gigante iba en serio. Esa movida logró que se vendieran 40 mil butacas que sirvieron para financiar la última parte de la obra. En abril de 1966 muere Pinheiro Borda y es Ruy Tedesco quien toma la posta en la Comisión de Obras.

El 6 de abril de 1969 se produce la inauguración oficial del Estadio José Pinheiro Borda, más conocido como Gigante de Beira Río. Mas de 100.000 personas en las gradas, tablero electrónico inédito para la época y una red lumínica (que duplicaba la del mítico Maracaná) justificaban el apodo.

Inter - Benfica fue el partido inaugural del torneo que albergaba además a Peñarol, Gremio, Brasil, Perú y Hungría. Para alegría de la torcida, el primer gol en el estadio fue anotado por Claudomiro. En toda esa algarabía llamó la atención la reacción de un veterano que se puso a llorar emocionado y con la misma emoción dió una vuelta olímpica festejando el gol; ese veterano era el Ingeniero Ruy Tedesco, responsable final de la obra.
Corte y detalle de una de las tribunas del nuevo estadio
Actualmente el estadio de gigante solo tiene la cáscara y el apodo porque con las reformas exigidas para albergar la Copa del Mundo Brasil 2014, su capacidad se vio reducida a menos de 50.000 personas (ya andaba por 56.000). La reinauguración fue el 6 de abril con un partido amistoso entre Inter y Peñarol (debe ser el equipo que participó en más inauguraciones y aniversarios de toda América del Sur) que terminó con victoria 2 a 1 para los locales.

Como yapa y para que nos puteen por burgueses(?), el año pasado alguien del staff de En Una Baldosa estuvo supervisando las obras.




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