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viernes, 14 de febrero de 2014

Fuera de stock: la Copa João Havelange 2000

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El Brasileirão de 1999 fue uno de los campeonatos más desprolijos de la historia reciente del fútbol brasileño (a la par de lo ocurrido en 2013) y tuvo su pico máximo de turbidez en la definición de los descensos. A diferencia del método tradicional, no bajaron los peores ubicados de la tabla, sino que se realizó por promedios, tomando en cuenta las temporadas de 1998 y 1999. En la cancha, por su paupérrimo rendimiento deportivo en ambos años, perdieron la categoría Botafogo de Riberão Preto, Juventude, Paraná Clube y el conocido Botafogo de Río de Janeiro.

Pero en los escritorios, y luego de que el Superior Tribunal de Justicia Deportiva (STJD) le diera por perdidos al São Paulo los partidos ante Internacional y Botafogo (RJ) por la mala inclusión del defensor Sandro Hiroshi, el club de Río de Janeiro salvó el pellejo y mandó al descenso al Gama de Brasilia, que venía de la B y había hecho una campaña discreta.

El equipo del Distrito Federal no aceptó la decisión del tribunal y recurrió a la justicia común con el apoyo del Sindicato de los Técnicos de Fútbol del Distrito Federal y hasta del Partido da Frente Liberal.

La situación se le fue de las manos a la Confederación Brasileña de Fútbol, que quedó inhabilitada para organizar el campeonato de 2000. Así, la responsabilidad recayó sobre el Clube dos 13, el grupo de las 13 instituciones más poderosas de Brasil, que armó el torneo más grande de todos los tiempos, bautizado en honor al histórico presidente de la FIFA, juntando ¡116 participantes! de las tres categorías principales.

Los clubes se agruparon en cuatro módulos: azul, amarillo, verde y blanco, y cada uno de ellos tenía su propio método de disputa.

• El módulo azul estuvo compuesto por 25 equipos. Los 17 de la A que habían mantenido la categoría la temporada anterior, Santa Cruz y Goiás, que habían obtenido el ascenso, Botafogo (que mantuvo la categoría por decisión judicial), Gama y Juventude (que finalmente no descendieron a la B como estaba previsto), Fluminense (que había ascendido a la B), más Bahía y América Mineiro, que habían jugado la serie B en 1999.
• El módulo amarillo estaba integrado por 15 conjuntos de la B y 21 invitados por el Club de los 13, de divisiones inferiores a la B.
• El módulo verde contaba con 28 participantes de la C de las regiones Norte, Nordeste y Centro-Oeste de Brasil.
• Mientras que el módulo blanco incluía 27 clubes de las regiones Sur y Sudeste.

A la fase final de la Copa João Havelange clasificaron 16 equipos: los 12 mejores ubicados del módulo azul, los tres primeros del módulo amarillo y el vencedor del duelo entre los primeros de los módulos verde y blanco. Desde octavos de final, se jugó con un sistema de partidos ida y vuelta, teniendo los clubes de mejor campaña la chance de definir las series de local.

La revelación de aquel campeonato fue el humilde São Caetano, un conjunto paulista que tenía poco más de 10 años desde su fundación y en la etapa final dejó en el camino a gigantes como Fluminense, Palmeiras y Gremio. En la definición, tuvo que verse las caras con el poderoso Vasco da Gama, el cuco de la época, y hasta atinó a hacerle frente.

El partido de ida, disputado el 27 de diciembre en el estadio de Palmeiras, terminó 1 a 1 con goles de César para los paulistas y el Chapulín Romário para los cariocas.

La revancha, pactada para el sábado 30 de diciembre, iba a disputarse en el Maracaná, pero finalmente se pasó al estadio São Januario, la cancha del Vasco. Poco antes de la hora marcada para el puntapié inicial, una avalancha y la posterior caída de un alambrado causó temor y dejó más de 150 heridos. Con buen tino, el encuentro fue postergado.

Finalmente, se disputó el 18 de enero de 2001, en el Maracaná. Juninho Pernambucano abrió la cuenta para Vasco da Gama, pero el veterano Adãozinho igualó pronto para el São Caetano. Jorginho Paulista puso el 2 a 1 para los cariocas sobre el final del primer tiempo y en el arranque de la segunda etapa, Romário decretó el 3 a 1 final.

Una vez finalizado el torneo, se descubrió que la documentación de Jorginho Paulista no estaba en regla. Según el diario Folha de Sao Paulo, el propio Clube dos 13 estaba al tanto de esta irregularidad, pero hizo oídos sordos. De haber actuado, Vasco hubiese perdido 20 puntos, ni siquiera hubiera clasificado a la segunda fase y le habría dejado su lugar al Guaraní de Campinas, que terminó decimotercero.

¿Hay más? Sí, hay más. En la final, Vasco da Gama, que no tenía auspiciante en su camiseta tras la finalización del contrato con una marca de jabón en polvo, salió a la cancha con el logo de SBT (Sistema Brasileño de Televisión) en su uniforme. Esta fue una jugada ciento por ciento preparada por Eurico Miranda, el polémico ex presidente del Vasco, para irritar a la Rede Globo, dueña de los derechos televisivos, que durante 90 minutos -y pese a la búsqueda de planos imposibles- debió exhibir el logotipo de uno de sus principales rivales… que no tuvo que poner ni un real para aparecer ahí.
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