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jueves, 26 de diciembre de 2013

En el Mundial, gracias a la Divina Providencia (1º parte)

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A pocos meses de una nueva Copa del Mundo, y cuando todos nos tomamos la licencia de opinar con convicción que jugador debe estar en la misma o hasta dejar de hacerlo, vamos a repasar algunos de los casos de jugadores que fueron incluidos en la lista de buena fe, aún a expensas de la voluntad del cuerpo técnico de turno. Aquellos que formaron parte de las diferentes delegaciones, beneficiados por el mecenazgo de algún político, dirigente, compañero o hasta por el clamor popular. Hoy: quienes entraron en la lista por obra y gracia de La Divina Providencia (?).

   

Norberto Osvaldo Alonso en Argentina ´78 

Si bien fue un crack lírico de la época, de esos que uno podría asociar instintivamente al menottismo, El Beto tuvo un paso sombrío por el combinado albiceleste. En principio, tardó bastante en ser convocado y cuando lo fue decepcionó al técnico al preferir quedarse en River para jugar la Copa Libertadores de 1976, al igual que Juan José López y El Pato Fillol y en contraposición a Daniel Passarella y Leopoldo Luque. Eso marcó el primer quiebre. 

El segundo revés se produjo cuando Alonso aceptó irse a jugar al Olympique de Marsella a pesar de que ya le había dado su palabra a Menotti, confirmando que iba a permanecer en el país. Aquello -junto a otras variables- llevó al entrenador a confeccionar y promulgar la famosa Resolución 309, que prohibía la venta al exterior de 66 jugadores nacionales de primera línea. 

A pocos meses del Mundial y con Menotti dudando entre Babington, Bochini y Maradona por ese lugar en la lista de buena fe, Alonso recibió el padrinazgo del Contralmirante Carlos Lacoste quien, además de ser un confeso hincha de River Plate y fanático del Beto, manejaba el Ente Autárquico Mundial ´78 a través de diferentes monigotes (los militares Actis y Merlo). De más está decir que la jerarquía de Alonso no necesitaba de esta nefasta ayuda. Pero en esa época, animáte a decirle que no a un milico… 

Y así, cuando 45 días antes estaba totalmente descartado, Alonso apareció como titular y luciendo el dorsal número 1 contra Hungría en el primer partido de la Selección. Se desgarró contra Francia en el segundo encuentro y reapareció contra Brasil por la Segunda Ronda, donde se resintió de su dolencia poniéndole punto final a su trayectoria en los mundiales, algo que quedó impregnado de mal olor muy a pesar de su voluntad.
Además de ser quién le entregó el poder de la AFA a Julio Grondona, después del Mundial ´78 Lacoste se dedicó a hacer chombas ser vicepresidente de la Confederación Sudamericana y de la FIFA, lugar de donde se retiró en 1984 para evitar investigaciones. Pese a eso siguió vinculado al máximo organismo de fútbol mundial, hasta el día de su muerte, por su amistad fraternal con Joao Havelange. Viejo hijo de puta…
 

Héctor Miguel Zelada en México ´86 

A comienzos de 1986, Carlos Bilardo comenzó a confeccionar la lista definitiva de cara al Mundial de México. Y una de sus primeras medidas fue la de confirmar a dos arqueros: Nery Pumpido y Luis Alberto Islas quienes, durante todo ese tiempo, estuvieron amenazados por el omnipresente fantasma del legendario Ubaldo Matildo Fillol, quien había atajado en las Eliminatorias pero estaba en las antípodas filosóficas del Narigón

Finalmente, Bilardo acabó con la ilusión del Pato de jugar su cuarto Mundial al convocar a Héctor Miguel Zelada ¿A quién? A Zelada, un tipo que había atajado en Rosario Central para luego hacer historia en la tierra de Don Ramón y a quien nadie, pero nadie, recordaba mínimamente en la Argentina. 

¿Y esto como ocurrió? Gracias a la gestión de Emilio Díez Barroso, Presidente del América de México, quien solicitó la inclusión del portero –a quien consideraba un héroe- como una de las cláusulas para ceder su moderno campo de entrenamiento. 

Bilardo y Grondona aceptaron al instante. Quedaban bien con su nuevo e influyente amigo y de paso tenían una rebuscada excusa para sacarse de encima a Fillol. Y así, el ignoto Héctor Miguel puede chapear con que él también es campeón del mundo. ¿Dé qué Zelada? (?)

 

 Miguel Pardeza (España) en Italia ´90 

Para detectar a los baldoseros, es condición indispensable conocer a los jugadores y equipos que construyeron historia. En este caso “La Quinta del Buitre” conformada por Emilio Butragueño, Michel, Rafael Martín Vázquez, Miguel Pardeza y Manolo Sanchís. Repitan conmigo, no sean tímidos (?): Butragueño, Michel, Vázquez, Pardeza y Sanchís. Ya lo saben, ahora no se lo olviden… 

Lo concreto es que la palabra “Quinta” en España se aplica para “Generación”, más allá de cuantos la integren. En este caso eran cinco, pero eso no es más que una casualidad. Estos jugadores marcaron una época del Real Madrid plagada de títulos y buen juego. Claro, todos ellos menos Miguel El Ratoncito Pardeza, quien jugó poco y fue cedido al Zaragoza a la primera de cambio. Encima era el único que no era madrileño (?). 

 Lo concreto es que para Italia ´90 sus cuatro compadres obligaron al técnico Luis Suárez a convocar a Pardeza –quien era suplente en su equipo- bajo amenaza de bajarse todos de la lista: “Este es el Mundial de La Quinta del Buitre. O vamos todos o no va ninguno”. Y así, El Ratoncito se dio el lujo de jugar dos minutos contra Bélgica por la Primera Ronda. 

Una vez retirados de la actividad, los cinco ex jugadores pusieron un viñedo que terminó fundiendo. Seguro que por la mala administración del muerto de Pardeza (?). 

 

Valery Nepomnyashchy, Roger Milla y Thomas N´Kono (Camerún) en Italia ´90 

Una comedia de enredos. Así se podría denominar a la preparación de Camerún para Italia ´90 (y también para el resto de los mundiales). Para empezar, hay que destacar el caso del técnico de aquella histórica Selección, quien llegó a su cargo en 1988 de una manera muy particular.

Para empezar, Paul Biya, entonces Presidente del Camerún (y hoy también) y además Ministro de Deportes, le solicitó a sus pares de la U.R.S.S algunos entrenadores para hacerse cargo de su Selección de cara a las Eliminatorias Africanas. Desde Moscú enviaron a tres candidatos. Y Nepomnyashchy fue quien se quedó con el cargo por ser el primero en llegar a Yaoundé. Todo así de serio. 

 Además, el técnico ni se molestó en aprender jamás inglés ni francés, por lo que las indicaciones del equipo las daba el chofer de la embajada camerunesa en Moscú quien, con seguridad, fue el que le dijo a Oman Biyik que Pumpido tenía serios problemas en las falanges (?). 

Pero la influencia de Biya no quedó sólo en eso. A pocos días del Mundial, obligó al técnico a convocar a Thomas N´ Kono quien no estaba en la lista y se encontraba jugando la desaparecida Promoción ibérica con el Deportivo Español de Barcelona. 

Además, la mañana del partido debut contra Argentina, El Presidente llamó a la concentración para persuadir a los otros arqueros, Joseph Antoine Bell y Jaques Songo´o, para que le cedan el buzo titular a N´Kono, más allá de lo que pudiese opinar Nepomnyashchy

Pero eso no es todo, Paul Biya terminó de armar su PC Fútbol (?) metiendo en el Mundial a Roger Milla quien, a sus 38 años, no había jugado en las Eliminatorias y se encontraba en el Saint Pierroise de la Isla de Reunión. Está demagógica actitud le valió al Presidente ganarse la simpatía del pueblo, que aún idolatraba las añejas hazañas de Milla. 

Por supuesto que con el diario del lunes, todos le damos la derecha al político. Por eso no extrañó que el Cameroon- Tribune titule el 9 de junio de 1990: “Gracias a la influencia magistral de nuestro Presidente, Camerún vence a la Argentina de Maradona”. Un genio…


Ciriaco López
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1 comentarios:

  1. Ese Camerun del 90 da para una pelicula.. son grandes de la historia mundial..

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