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miércoles, 26 de junio de 2013

Acá empezó todo

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Transitando este camino que, con suerte, nos depositará en Brasil 2014, nos empezamos a dar manija con la idea de conocer el preciso lugar donde se inició la historia de los mundiales. Así fue como terminamos en el barrio de Pocitos, en Montevideo. Y ahí, en la calle donde se disputó el primer partido de Uruguay 1930, entrevistamos al arquitecto y escultor Eduardo "El Tano" Di Mauro, autor de un par de obras que homenajean aquel debut: "Cero a Cero y pelota al medio" y "Donde duermen las arañas".

Para saber dónde estamos situados tenemos que mirar hacia atrás. En julio de 1930 Uruguay se preparaba para albergar la primera Copa del Mundo, de la que participarían 13 selecciones nacionales. La confirmación de la sede con sólo un año de anticipación, obligó a los uruguayos a construir el estadio Centenario en tiempo récord. Ese iba a ser el único escenario para todos los partidos del Mundial. Pero a último momento las lluvias retrasaron las obras y hubo que cambiar de planes.

Para los primeros partidos de la Copa (jugados en simultáneo) se utilizaron las canchas de Nacional y Peñarol: el Gran Parque Central y el Estadio Pocitos. Este último fue testigo del primer gol de los mundiales, el que convirtió el francés Lucien Laurent en la victoria 4 a 1 ante México.

Aunque parezca raro a la distancia, ese lugar histórico fue abandonado rápidamente y luego demolido. Encima de lo que había sido una cancha, se trazaron calles y se construyeron viviendas que hoy forman parte de un coqueto barrio.

Mucho tiempo después, recién en el 2002, un grupo de gente encabezado por el Arquitecto Enrique Benech, se puso a investigar la ubicación exacta del desaparecido estadio de Pocitos. Referencias había muy pocas, apenas una foto aérea de 1926 que les permitió, superponiendo imágenes y planos, delimitar imaginariamente el terreno de juego.

Ya para el 2006, la Intendencia de Montevideo, el Museo del Fútbol y la empresa Coca Cola desarrollaron un concurso llamado "En busca del arco perdido", para emplazar dos esculturas: una en el centro de la cancha y otra en el arco donde se hizo el primer gol. El ganador fue El Tano Di Mauro, quien nos cuenta cómo fue el proceso de laburo y algunas cosas más:



La idea era rescatar la historia de todo eso, ya que la la ciudad se había comido la cancha, entonces la ubicaron bien e hicieron un concurso para marcar el arco donde había hecho el primer gol, el medio de la cancha y el córner.

¿Ahora donde estamos parados?

Estamos parados en el centro de la cancha (Charrúa y Coronel Alegre). Si bien no es exactamente el lugar, la línea sí es exacta, pero el centro justo está 30 centímetros dentro de la pared. No pudimos acceder a que la gente de la vivienda  nos permitiera instalar la escultura ahí adentro y la retiramos al cordón de la vereda para que tampoco entorpeciera.

¿El lenguaje de las esculturas tiene alguna familiaridad con el afiche del primer Mundial?

Sí, tiene que ver con el afiche, porque el que diseñó esta cancha de Pocitos fue (Juan Antonio) Scasso, el arquitecto del Estadio Centenario, que se hizo especialmente para el Mundial del 30. Como no se había terminado de construir, se jugaron los dos primeros partidos acá y en el Parque Central, entonces en parte retomé algo del afiche, especialmente el número 1, que tiene una forma bastante similar a esta. Además utilicé unos materiales que de alguna manera permitieran que la escultura perdurara a la intemperie sin demasiado mantenimiento. El hormigón también es un homenaje al Centenario, que es absolutamente todo de ese material. Y bueno, aparte  Scasso fue presidente de Peñarol. Había un montón de puntos que terminaron vinculándose para que surgiera esto.

 ¿Qué haya sido la cancha de Peñarol fue una motivación extra para vos?

Sí, sin dudas, yo soy hincha de Peñarol. Y es un gran orgullo, pero lo tomé bastante profesionalmente. En la presentación del concurso había que hacer unos fotomontajes y yo no sé hacerlos, por eso me los hizo un amigo, re contra súper hincha de Nacional. En algún momento se habló de que la escultura tuviera partes en negro y amarillo, y semi subliminalmente marcar algo, pero yo me negué, apuntando a que el verdadero motivo era marcar el lugar donde se hizo el primer gol del mundial.


¿Cómo creés que convive la gente del barrio con esta obra? ¿Le da la magnitud que se merece?

Mirá, en el momento, una de las cosas buenas fue instalarse acá. El trabajo empezó en el taller, pero después hubo que venir al lugar, entonces esa semana en la que trabajamos acá, vivimos la interacción con la gente. Cuando vino el camión con el arco, con la grúa para bajarlo, salió un vecino y dijo “Bo, ¿esa porquería van a poner?”. Pero el vecino que estaba enfrente al arco estaba orgulloso de que lo pusieran ahí, chocho de la vida. En definitiva, es como todo, hay opiniones encontradas, gente a la que le gusta, gente que no. La otra vuelta pasé por acá y la gente del lavadero de la esquina lo estaba limpiando. Y hay gente que viene y lo pinta. En definitiva, ocupar este lugar en la calle genera eso, que sea de todos. El que lo quiera escribir…para mí está mal, pero bueno.



El arco perdido

En esta línea estaba ubicado el arco donde se hizo el primer gol. La ubicación exacta vendría a ser la medianera entra esas dos casas, que por razones lógicas no pudimos ubicarlo ahí, pero lo trasladamos al cordón de la vereda para que esté en un lugar donde no molestara, sin cañerías ni nada que entorpeciera.

¿Por qué el título "Donde duermen las arañas"?

Era un poco la idea, colocar un texto que tuviera una representación bastante directa con la obra. Si bien el ángulo que está representado acá no es el que originalmente "donde dormían las arañas", que es abajo, el concepto se fue transformando con el tiempo y así quedó. Lo mismo con el “Cero a cero y pelota al medio”. Son frases populares en la jerga futbolística.

¿Sabías quién había hecho el primer gol del Mundial o te fuiste interiorizando con el concurso?

No, para nada. Tenía una idea muy vaga, pero no sabía mucho. Me fui enterando después. Es más, hay una anécdota al respecto. Con la investigación llegaron a ubicar la cancha, sabían que acá se había hecho el primer gol, bárbaro. Pero no se sabía en qué arco se había hecho. No había ninguna referencia. Finalmente lo descubrieron porque un comentario del partido decía “en el segundo tiempo el viento favoreció a“,  entonces fueron a los pronosticos de meteorología de ese día y de esa forma descubrieron dónde se había marcado el primer gol. 

La tarde soleada en Montevideo nos obliga a quedarnos un rato más. No hay mucho para hacer, más que contemplar a los vecinos que siguen con su rutina mientras unos desconocidos sacan fotos a esas esculturas que desde hace algunos años decoran la cuadra. Esos desconocidos somos nosotros, los mismos que mirando ese punto de partida, nos imaginamos llegando a Brasil el año que viene. Como Di Mauro, claro, que también sueña con lo mismo.

Por último, Tano, ¿cómo es tu relación como futbolero con los mundiales?

Me encantaría ir, no fui a ninguno. Espero que clasifique Uruguay y poder ir a Brasil. Es una cosa que venimos madurando con mi hijo de 19 años, lo venimos hablando desde hace tiempo. Ya hemos hecho el viaje imaginariamente de 50 maneras distintas, con casa rodante, con camioneta, ir y venir en el día, lo hemos hecho de cualquier forma. El fútbol me gusta mucho, soy espantoso jugándolo, pero es el deporte mas lindo que hay.




- Álbum de Fotos de la entrevista
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