Recent Posts

martes, 22 de noviembre de 2011

Responso del Centrojás

Compartir & Comentar
Cada vez que se habla del mundial de Brasil, en el Río de la Plata surge la asociación inmediata con el Maracanazo. Nombré a la región porque no es algo exclusivo de nosotros los uruguayos, eternos culpables en mantener viva la esperanza deportiva en las situaciones mas adversas. He escuchado en las dos orillas (y seguiré escuchando hasta el día mismo de la final) frases como "esta vez ganan ellos, dos veces no les pasa", "Messi va a llegar maduro, vamos a hacer un segundo Maracanazo", "si les ganamos de nuevo nos odian para siempre", etc.
No son afirmaciones soberbias, sino como dije antes, afirmaciones que surgen culpa de los uruguayos. No de todos, sino de los que alguna vez enmudecieron a 150 millones de personas.
Esos uruguayos tenían un líder dentro de la cancha, el gran Obdulio Jacinto Varela, albañil y futbolista, en ese orden.
Ese enorme capitán, alguna vez grabó una nota para el también enorme Osvaldo Soriano.
Esa nota salió originalmente el 16 de julio de 1972 en el diario La Opinión, apenas 22 años después de la hazaña y se reeditó en "Artistas, locos y criminales" en el año 1983. No voy a robar la nota entera, compren el libro que realmente vale la pena e increíblemente está a sólo $A 16 en los Carr*four.


RESPONSO DEL CENTROJAS

"...cuando íbamos para el túnel le dije a los muchachos: 'salgan tranquilos. No miren para arriba. Nunca miren a la tribuna; el partido se juega abajo.'...

En el primer tiempo dominamos en buena parte nosotros pero después nos quedamos. Faltaba experiencia en muchos de los muchachos. Nos perdimos tres goles hechos, de esos que no puede errarlos nadie. Ellos también tuvieron algunas oportunidades, pero yo me di cuenta de que la cosa no era tan brava...

Creo que fue a los seis minutos que nos metieron el gol. Parecía el principio del fin.
Le voy a contar algo que la gente no sabe. Todos vieron que yo agarraba la pelota y me iba para el medio de la cancha despacio, para enfriar. Lo que no saben es que yo iba a pedir un off-side, porque el linesman había levantado la bandera y después la había bajado antes de que ellos hicieran el gol.
...Me fui despacio y por primera vez miré hacia arriba, al enjambre de gente que festejaba el gol. Los miré con bronca, lleno de bronca y los provoqué. Tardé mucho en llegar al medio de la cancha. Cuando llegué ya se habían callado...Entonces en vez de poner la pelota en el medio para moverla, lo llame al referí y pedí un traductor. Mientras vino, le dije que había off-side y que sé yo, había pasado por lo menos otro minuto. ¡Las cosas que me decían los brasileños! Estaban furiosos. La tribuna chiflaba, un jugador me vino a escupir, pero yo, nada, serio no más.
Cuando empezamos a jugar de nuevo, ellos estaban ciegos, no veían ni su arco de furiosos que estaban; entonces todos nos dimos cuenta de que podíamos ganar el partido.
¿Cómo conseguimos eso? Es que el jugador tiene que ser como el artista: dominar el escenario...Uno sabe que en una cancha extraña no lo van a aplaudir por mas que haga buenas jugadas. Entonces tiene que imponerse de otra manera, dominar al adversario, al público y a sus compañeros. Claro, yo había jugado millón de partidos en todas partes, en canchas sin tejido, sin alambrado, a merced del público y siempre había salido sanito. ¡Cómo me iba a achicar ese día en el Maracaná que tenía todas las seguridades!

El Negro Jefe festejando el título mundial
...Esa noche fui con mi masajista a recorrer unos boliches para tomar unos chopps y caímos en lo de un amigo. No teníamos un solo cruzeiro y pedimos fiado. Nos fuimos a un rincón a tomar las copas y desde allí mirábamos a la gente. Estaban llorando todos. Parecía mentira; todo el mundo tenía lágrimas en los ojos. de pronto veo entrar a un grandote que parecía desconsolado. Lloraba como un chico y decía: "Obdulio nos ganó el partido" y lloraba más. yo lo miraba y me daba lástima. Ellos habían preparado el carnaval mas grande del mundo para esa noche y se lo habíamos arruinado. Según ese tipo, yo se lo había arruinado. Me sentía mal. Me di cuenta que estaba tan amargado como él. Hubiera sido lindo ver ese carnaval, ver cómo la gente disfrutaba con una cosa tan simple. Nosotros habíamos arruinado todo y no habíamos ganado nada. Teníamos un título pero ¿qué era eso ante tanta tristeza? Pensé en el Uruguay. Allí la gente estaría feliz. Pero yo estaba en Río de Janeiro, en medio de tantas personas infelices. Me acordé de mi saña cuando nos hicieron el gol, de mi bronca, que ahora no era mía pero también me dolía.
El dueño del bar se acercó a nosotros con ese grandote que lloraba. Le dijo: '¿Sabe quién es ese? Es Obdulio.' Yo pensé que el tipo me iba a matar. Pero me miró, me dio un abrazo y siguió llorando. Al rato me dijo: 'Obdulio ¿se vendría a tomar unas copas con nosotros? Queremos olvidar, sabe?' ¡Cómo iba a decirle que no! Estuvimos toda la noche chupando en los boliches. Yo pensé: 'Si tengo que morir esta noche, que sea.' Pero acá estoy.


Si ahora tuviera que jugar otra vez esa final, me hago un gol en contra, si señor."

La camiseta utilizada en el Maracanazo por Obdulio
Tags: , , , ,

Publicado por

Seguinos también en Twitter: @enunabaldosa.

2 comentarios:

  1. Genial. Y por cierto, si a alguno le interesa, a fines de los 90 se editó "Arqueros, ilusionistas y goleadores", que recopila todos los cuentos de fútbol de Osvaldo Soriano en el que incluye, obviamente, esta nota con Obdulio y las aventuras de Míster Peregrino Fernández.

    Sigo apoyando el Maracanazo que provocará que En Una Baldosa vaya al mundial.

    ResponderEliminar
  2. Que tipo groso por favor...Se me piantó un lagrimón.

    ResponderEliminar

 
Copyright © Mundial Baldosero | Diseño: Templateism.com